Seis artilugios que demuestran que la tecnología puede ser tan entretenida como absurda
En el presente post se les presentarán seis curiosos gadgets que combinan lo divertido con la ridiculez o extravagancia. El primero viene a ser un timbre en forma de un caballo que produce relinchos. Propicio a los que gustan mucho de los equinos, viven en un rancho, cuentan con gustos estéticos, o todos los anteriores juntos.
El otro artilugio elegido es un cucurucho para helado que tiene un mecanismo para girar a la bola y evitar de darle la vuelta uno mismo. Hay en cuatro colores distintos y se puede hallarlo en Cooking Gadgets por unos 7 euros. Una cosa sí, que a nadie se le ocurra al terminar el helado, comerse todo el cono ya que no es de galleta.
El siguiente es un dedo artificial. Dicho accesorio serviría para rascarse, para solicitar la palabra o para espantar a alguien, pero -¡y qué asco!- su función real es la de hurgarlo en las fosas nasales con el propósito de sacarse los mocos con fruición. Por el momento, no existe mucha información acerca de este artilugio comentado en Ubergizmo.
En seguida se encuentra una memoria USB con forma de tampón. En tamaños, la hay en normal, súper, y súper plus. En realidad se tendrá que dar buenas explicaciones cada cuando alguien la vea en la mesa, tanto si son hombres como mujeres. Va a estar disponible dentro de pocos días en Meninos Shop.
El quinto en la lista es una batería que se recarga con orina. ¡Así es! ¡Con orina! Al parecer el pipí actúa como un catalizador entre el aluminio y magnesio y genera la suficiente energía para “renovarla”. Por ahora, solamente se venden en Japón, en donde esto de las deposiciones es muy popular.
Y, por último, está un objeto sin sentido, un reloj que se basa en la redundancia. Se trata de un diseño de Ji Lee y es extraño que a ninguno se le ocurriera antes algo similar. Se llama Redundant Clock y resulta sólo un concepto, por lo que (todavía) no se comercializa. Esperemos.


































